por Oct 1, 2020

El menú de los gustos

Tres trozos de carne

Mi cocina gira alrededor de dos conceptos fundamentales que se interrelacionan entre ellos con exquisita perfección: los cinco sabores y los cinco elementos. Estos se emparejan en fuego con amargo, dulce con tierra, salado con agua, aire con ácido y éter con umami. Como he dicho, dos conceptos que van agarrados de la mano y que jamás deben soltarse.

Con mi menú te voy llevando a través de los cincos sabores y las cinco maneras de cocinar acorde a dichos elementos. Tu paladar jamás olvidará esta experiencia. Te lo prometo.

Primero empezamos con salado para abrir el apetito: lonchas finas de riñón mojadas en caldo de verduras hirviendo estilo shabu shabu durante unos pocos segundos y una pizca de sal kosher por encima. No se necesita más.

A continuación entra el amargo: parrillada de entraña en su punto acompañada de espárragos con salsa de mostaza y una ensalada de rúcula. Soberbio.

Seguidamente sirvo el ácido: paté de hígado en una hogaza de pan fermentado recién hecho y cinco gotas de limón. Tré bien.

Entonces viene el plato principal con el misterioso umami: filetes de intestino grueso curado durante cinco meses y servido con setas de temporada. Majestuoso.

Y para terminar, como no podía ser de otra manera, el dulce: shouffle de pancreas ultracongelado con un baño de salsa de chocolate caliente. Para chuparse los dedos.

¿Qué que hacemos con el cuerpo, pregunta usted? No se preocupe que aquí en mi cocina aprovechamos absoluta mente todo. No hay carne o hueso que no se use al día siguiente. Al fin y al cabo, no es nada fácil conseguir un buen humano en estos tiempos que corren.

¿Quieres aprender a escribir historias como esta?

Echa un vistazo aquí

Más historias cortas

El Club del Escondite

El Club del Escondite

“Aquí es donde ocurrió todo,” me digo a mi mismo en un susurro al adentrarme en el bosque con cuidadosos pasos. No quiero que nadie más me escuche. Así es como hablo a menudo: en susurros. A escondidas. En frases cortas. No quiero que nadie me escuche. No quiero que nadie me descubra.

leer más
El Dios de los Agujeros

El Dios de los Agujeros

A Álamo de la Gama siempre le había gustado mirar a través de los agujeros. Y ahora que era el Sumo Pontífice de Roma no pensaba dejar de hacerlo.

leer más
La mariposa y el golem de papel

La mariposa y el golem de papel

El rabino Levias Ben Zakai descubrió el pequeño huevo de oruga sobre las páginas de la Torah, mimetizado entre las palabras sagradas como un punto más de su lectura.

leer más
La última pregunta del discípulo

La última pregunta del discípulo

Cuentan las escrituras que un día estaba el Buda enseñando a una pequeña multitud atraída por su inmensa sabiduría. Pero de entre ellos, uno que se hacía llamar Namryan, dijo al que se encontraba al lado suyo.

leer más
La costilla del último hombre

La costilla del último hombre

Dicen que Dios arrancó una costilla a Adán, el primer ser humano, para crear a la mujer. Pero esto no es cierto. Solo yo sé realmente lo que hizo con ese hueso de origen divino.

leer más
Serpiente blanca, oscura soledad

Serpiente blanca, oscura soledad

Un hombre se muere solo sin nadie a quien aferrarse. Un hombre se muere solo sin nadie a quien otorgar su último aliento. Su cuerpo rígido en dolor yace en el suelo de una cueva de Islandia. Solo él conoce el paradero de su profunda tumba.

leer más

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *